Agustín Marconi: Su viaje a Polonia y la fuerza de la pelota

A pocos días de haber regresado de Polonia, donde disputó la Homeless World Cup Poznán 2013, el jugador Agustín Marconi nos cuenta sobre esta importante experiencia.
Sus compañeros, su club, la pasión por el fútbol, todo en esta nota.

 El Lamadritense: ¿Cómo te enteraste de que ibas a viajar a la Polonia?
Un día me llamó Diego (Rivada) y me dijo: “Tengo una buena noticia” y me contó que me habían elegido para ir a Polonia y ahí nomás le dije que si e hice todos los papeles para viajar. Empecé a armar todas las cosas y a los veinte días viajé. De acá viajé a Buenos Aires, donde estuve cuatro días, con todos los chicos que participan de la Homeless, que son muy buena onda. Ahí empezamos a tratarnos con todos, a conocernos mejor.
No estaba ansioso, porque no me veía en el momento de viajar, sí estaba ansioso para volver a La Madrid.

El Lamadritense: ¿Qué conociste sobre las historias de tus compañeros?
Me contaban sobre la familia, sobre sus novias, donde trabajaban, si eran trabajos pesados, esas cosas…
Viaje con chicos que, como yo, salieron de un club. Este año se quiso darle chances a chicos del interior: había un chico y una chica de Jujuy, otro chico de Buenos Aires, todos venían de clubes similares a Barracas.

El Lamadritense: ¿Cómo fue tu experiencia allá?
Fue más o menos como lo había imaginado. Los primeros días estábamos el preparador físico y yo solos. Esos días jugamos una copa para Polonia, porque como éramos poquitos no podíamos representar a Argentina. Eso fue antes de que empezara el Mundial. Fue una cosa media loca, porque andábamos por el centro con las camisetas de Polonia.
Después fuimos para Karbowa, un pueblito más chiquito que este, re tranquilo, fuimos a parar a una escuelita. Hasta ese momento había seis equipos, esa fue también una copa antes de la Homeless. Ahí sí ya habían llegado los chicos y representamos a la Argentina. Se hizo una presentación chiquitita y jugamos en el patio de la escuela. Ahí empezó la amistad con chicos de otros países, por ejemplo de Alemania.



Después de estar tres días ahí, nos retiramos todos a Poznán, para esperar la fecha para jugar el mundial. Cuando llegamos estaban los tres hoteles llenos de equipos, eran entre 65 y 68 equipos de varones.

El Lamadritense: ¿Cómo fue el Mundial?
Era cansador, porque jugábamos tres partidos por día y allá es verano, hacia 34 grados de calor y nosotros teníamos que jugar a las dos de la tarde, hasta la tardecita.
La copa la ganó Brasil. El año pasado la había ganado Chile, en México.

El Lamadritense: De que te sirvió este mundial?
La experiencia, el trato con los demás, por más que sean de otro país y que tengan diferentes vidas.
Los chicos de Costa Rica me contaban sobre sus vidas, que son muy duras, porque tienen adicciones, problemas de alcoholismo… yo sentía que ese chico me tenía mucha confianza al contarme eso y me di cuanta de que hay ciertas personas en las que podés confiar, así como ellos hacían conmigo. El chico ese me decía que cuando llegará a Costa Rica quería formar parte de una asociación que sacara a los chicos de la calle y que por más que pases hambre no es necesario salir a robar. Ellos estaban en terapia y me decían que a través del fútbol querían llegar a su país teniendo otra idea de la vida. Yo, en ese momento, me ponía a pensar en las cosas que hace una pelota.



A mí en Polonia no me importaba ganar o perder. A veces me enojaba cuando terminaba algún partido, pero después pensaba: “¿para que me enojo?, ¡mira donde estoy jugando¡”. Terminaba el partido y nos seguíamos divirtiendo entre nosotros. Eso mismo es lo que se intenta implementar en los clubes de cada uno.

El Lamadritense: ¿Qué te pareció Polonia?
Lo que más me impresionó de Poznán es la limpieza que hay en la ciudad y el respeto que tienen los peatones con los autos.

El Lamadritense: ¿Qué extrañabas de La Madrid?
¡El pueblo!, la tranquilidad, todo… el olor al pueblo que sentís, ese olor a campo. También extrañaba el club y jugar con los chicos.
Me habían ofrecido quedarme en Buenos Aires unos días más y me llevaban a ver el partido de River y Colon, pero les dije que no, que les agradecía mucho pero quería llegar a mi pueblo, no aguantaba.

El Lamadritense: Barracas te eligió porque hiciste todas las inferiores en el club… ¿Qué significa eso para vos?
A mi me da mucha emoción, porque me pongo a pensar en el pueblito en el que vivo y hasta donde llegué. Era como que no caía, estaba en el centro de Poznán o en un estadio grande y decía: “mirá donde estoy, no puede ser…mira de donde salí y ahora donde estoy”; me emocionaba mucho. Yo un día estaba en el club y al mes estaba en Polonia, una locura.
Definiendo a Barracas también pensaba lo que es el Club Barracas y hasta donde logra llegar con los pibes, como pasó con Marcelo (Enriques) o Yona (Renteria) y como va a pasar el año que viene con algún otro pibe. Cuando quieran acordar la mayoría de los chicos van a tener su viaje hecho, su historia, su experiencia. Esta historia, esta experiencia, vino a través del Club y yo el día de mañana, futbolísticamente, voy a hablar del Club.

 

El Lamadritense: ¿Cómo definirías a Barracas?
Barracas es mi casa. Yo estoy a dos pasos del club y siempre salgo para ahí. Llegó y tomo mate con los chicos, nos calentamos unas facturas, miramos las inferiores. Me siento muy cómodo en Barracas.
Igual que los domingos, cuando voy temprano y estoy con los demás chicos hasta que se haga el horario del partido. A veces también voy a los entrenamientos de la noche y estoy con Diego (Franco) o con los profes que estén ahí. Es como un pasatiempo para mí.

El Lamadritense: ¿A quien admiras o que amigos te dejó el fútbol?
Acá, a todos, porque son excelentes personas y no tienen drama, te ayudan en lo que necesites. Futbolísticamente, Marcelo (Enriques) y “Lalo” Lupardo son para nosotros, los chicos, unos genios. Son excelentes personas y excelentes jugadores. Por más que no te digan nada, nosotros aprendemos de personas como ellos, aunque no se den cuenta. Y eso está muy bueno.
A Lalo yo lo tuve como técnico a los seis años y hoy en día juego con él y me sigue enseñando cosas. Además estamos en el club que los dos queremos.
Con el “Tano” (Vitulli) también: yo lo tuve de compañero y hoy es mi director técnico y me sigue enseñando cosas.
Siempre voy a seguir aprendiendo, porque nunca dejas de aprender.

El Lamadritense: ¿Cómo definirías vos al fútbol?
Para mi el fútbol es mucho…¿Cómo te puedo explicar?. Yendo al club ya te olvidas de tus problemas, compartiendo dos o tres mates vos te olvidas de lo que pasa afuera. Y entrando a una cancha sabes que el corazón te va a latir por el club y se te borra todo lo malo que viene de afuera. Por eso me gusta seguir jugando al fútbol, porque yo tengo un problema de la vida y vengo trastabillando y cuando cruzo la puerta del club y empiezo a saludar a la gente la sonrisa me viene de oreja a oreja. Y todo a través de una pelota.